Cuando usted tiene trastorno por estrés postraumático, es bueno reflexionar sobre cómo se encuentra y ser consciente de sus síntomas.
Esto puede ayudarle a saber cómo le va o ver si un determinado tratamiento está siendo eficaz.
Si está en tratamiento, colabore con su terapeuta para ver cómo se encuentra a medida que pasa el tiempo.
Esto le ayudará a saber si el tratamiento está funcionando bien o si es hora de probar un nuevo tratamiento.
Si ha terminado el tratamiento, siga prestando atención a cómo le va para que pueda darse cuenta de cualquier señal de que está teniendo dificultades o volviendo a usar estrategias de afrontamiento poco saludables.
Si descubre estos viejos hábitos, repase las habilidades que aprendió durante el tratamiento o comuníquese con su médico o terapeuta.
Algunas personas regresan al tratamiento para obtener algo de ayuda adicional.
Entonces, ¿a qué debe estar alerta?
Estas son algunas de las preguntas que puede hacerse...
¿Se ha sentido muy nervioso, malhumorado o enojado?
¿Tiene pensamientos estresantes, imágenes retrospectivas o recuerdos?
¿Evita usted ciertos lugares, personas o situaciones?
¿Duerme bien? ¿Tiene sueños estresantes?
¿Se mantiene usted en contacto con amigos y familiares?
También puede ser útil preguntarles a sus seres queridos si observan cambios en usted.
Antes del tratamiento o cuando apenas comienza, puede ser útil hacer un seguimiento de cómo se encuentra todos los días.
Y luego, a medida que mejora, puede hacerlo con menos frecuencia; por ejemplo, una vez a la semana.
Anotar cómo se ha estado sintiendo, y lo que estaba sucediendo en esos momentos, puede ayudarle a ser más consciente de lo que desencadena sus síntomas para que pueda planear cómo afrontar esas situaciones.
[Angie] «Todavía tengo esos pensamientos de ansiedad de vez en cuando, pero prestar atención a las situaciones que los desencadenan...
como el aniversario de mi accidente, o siempre que nieva...
me ayuda a estar preparada».
[Meredith] «Anoto cómo me siento cada semana y si empiezo a tener sentimientos de culpa, sé que ahora estoy más preparada para ver los acontecimientos pasados de una manera apropiada y justa para mí».
[Justin] «El recuerdo sigue ahí, pero ya no lo revivo constantemente.
Y he aprendido a prestar atención a cómo me siento... a saber cuándo tengo un mal día...
cuándo necesito salir a dar un paseo para despejarme la cabeza...
de modo que cuando estoy con mi familia, estoy realmente presente».