Después de un ataque cerebral, usted puede sentirse diferente... sin saber por qué.
Por ejemplo, podría tener dificultad para controlar sus emociones.
Tal vez llore o se ría sin motivo aparente.
O podría sentirse triste o incluso desesperanzado.
Y podría notar que también procede de manera diferente.
Podría actuar demasiado rápido o impulsivamente.
O quizá esté más ansioso e indeciso en ciertas situaciones.
Estos cambios en su ánimo y conducta pueden ser inquietantes.
Y pueden ser desconcertantes para usted y su familia.
Pero un ataque cerebral a menudo puede afectar las partes del cerebro que controlan cómo se siente y actúa.
Entonces... aun cuando usted no desee sentirse de este modo... es común.
Y es algo que puede superar.
El tiempo suele mejorar las cosas.
Y tratarse bien a sí mismo mientras sana puede ayudar a pasar el tiempo.
Otros sentimientos... como sentirse triste, frustrado o asustado...
son naturales después de tener un ataque cerebral.
Tal vez se sienta enojado o triste por no poder hacer algunas de las cosas que podía hacer antes.
O tal vez se sienta frustrado por el tiempo que lleva la recuperación.
Hasta podría sentirse deprimido.
Y esto puede hacer que le cueste sentir esperanza de que las cosas pueden mejorar.
Muchas personas se sienten así después de un ataque cerebral...
pero han superado la depresión y disfrutan la vida nuevamente.
Y usted también puede hacerlo.
Estos no son sentimientos o cambios fáciles de manejar.
Pero si se siente desesperanzado o deprimido, hable con su proveedor de atención.
Es importante recibir ayuda.
Con terapia... medicamentos... y un poco de tiempo, usted puede comenzar a sentirse mejor.
Y dígales a sus seres queridos lo que está pasando.
Su apoyo... y comprensión... pueden ayudarle a manejar estos sentimientos.
Pasar tiempo con otras personas que están pasando por lo mismo...
también puede ser de gran ayuda.
Ahora... va a haber algunos altibajos mientras se está recuperando.
Pero con el tiempo y el apoyo de las personas que lo rodean, usted comenzará a sanar y a aprender modos de adaptarse a la vida después de un ataque cerebral.